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¿Qué está pasando en el Mediterráneo?

Turquía anda revuelta. Lleva en guerra civil hace tiempo frente a los kurdos. Y con eso de que está en la OTAN, hasta España le echa una mano con unos Patriot en Andana. No es un simple “verso suelto” en la OTAN. En la Guerra de Siria ha sido aliado de los terroristas barbudos frente a los, según ellos, terroristas kurdos; y los kurdos han sido abandonados a su suerte por los EE UU. En vista de ello, invadieron el Norte de Siria con cuantiosas pérdidas. Dejemos de lado el conflicto sirio que todavía sigue en evolución. El régimen sirio se consolida, y el desenlace es cuestión de tiempo.

Otro foco de tensión es la hostilidad de Grecia y Turquía, y el asunto pendiente de Chipre. Y Rusia, por su relación con Siria, y por su salida al mar Negro, también presente.

Pero ahora el foco de la atención es el conflicto libio. Libia está en guerra desde que Francia decidió derrocar a Gadafi olvidándose de aquello de que es preferible la injusticia al desorden. Hay dos bandos, el reconocido por la comunidad internacional, con capital en Tobruk, y el de islamista con capital en Trípoli por el que apuesta Turquía y los Emiratos Árabes Unidos. Nuevamente Turquía vuelve a intervenir activamente y sufre cuantiosas pérdidas.

A Europa no nos gusta la crisis de refugiados, ni la migración ilegal, ni las mafias que los trafican. ¿Acaban aquí los problemas? Pues no. Además está Israel, país artificial que vive de los presupuestos de los EE UU y que sumido en un marasmo de corrupción pretende anexionarse definitivamente Cisjordania y Gaza amenazando la paz de la región. Las agresiones a Siria a cuenta de la presencia Iraní en su territorio son cosa cotidiana, para consumo interno, y ni siquiera por habitual aparecen en los noticiarios occidentales. Los gringos con base en Nápoles andan en el Mediterráneo para apoyar a Israel, que no defender a Italia, Grecia, España o cualquier otro país de la alianza. La cuestión Palestina sigue pendiente y no se vislumbra solución que no pase por fuertes sanciones a Israel y los EE.UU. A tener en cuenta que la anexión de Cisjordania, Gaza y Altos del Golán constituye crimen de guerra según la III Convención de Ginebra y el artículo 6 del Estatuto de la Corte Penal Internacional.

¿Acaban ahí los problemas? Pues no. Entra en escena China, que compró el puerto del Pireo en Grecia. Que haya flota de guerra china en el Mediterráneo es cosa de tiempo. Y mientras tanto, Malta, miembro de la Unión Europea, cada vez más hipotecada frente a China y al servicio de ella… Nos libramos de Gran Bretaña y se nos mete China.

Es de destacar que ni Marruecos ni Argelia tienen sus mandatarios residiendo en sus respectivos países, sino en Europa. Argelia todavía está convaleciente de su cruel guerra civil, y los casos de terrorismo en el Norte de África no son novedosos. Ni Túnez ni Egipto gozan de estabilidad. Egipto, el país más populoso está lejos de ser una democracia, y su economía está en manos del ejército que funciona como una casta. Es extraordinariamente vulnerable a eso del cambio climático ya que depende del Nilo. Mas al Sur, la Unión Europea intenta contener el islamismo con misiones militares.

En definitiva, el Mediterráneo es un punto caliente del planeta. No nos engañemos con los cruceros turísticos y la falsa sensación de paz. Y la OTAN totalmente inoperante e inadecuada para abordar estos problemas. Y como guinda del pastel, Gibraltar, dedicado a lo que se ha dedicado siempre, a la piratería moderna y excusa para que los británicos anden igualmente incordiando.

Debe haber una atención mayor al Mediterráneo y Europa tomarse en serio las amenazas que están presentes antes que el precio a pagar sea excesivo. El problema mayor es la corrupción política, especialmente en Italia y España por lo que respecta a la Unión Europea, y en Turquía y Egipto por lo que respecta a los demás países. Y se precisa que los medios de comunicación presten la atención debida para que la opinión pública no esté ausente y ajena a todo este escenario.

Y por lo que respecta a España, debe decidir qué hacer con esa batería de misiles en Turquía que no tiene justificación alguna; sólo la corrupción política de nuestros políticos justifica semejante olvido.

No se ha tocado el tema energético, hidrocarburos que fluyen desde el Norte de África y desde el canal de Suez, ni oleoductos cuyo proyecto ha desencadenado guerras. Pero está claro que el eje del mundo es el Mediterráneo, y no el Atlántico Norte, ni siquiera ese otro foco que es el mar Amarillo, o el caliente estrecho de Ormuz, o el siempre aquejado por la piratería estrecho de Malaca.

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